Toda la narrativa en torno a Alphabet se reduce a un miedo: que la IA se coma el buscador. Nos tomamos ese miedo en serio, pero creemos que tapa al resto de la compañía. Google Cloud por fin gana dinero, YouTube es por sí solo un gigante de publicidad y suscripciones, y el coste de capital de Alphabet es ridículamente bajo.
Jugamos la brecha entre una narrativa unidimensional y una compañía multidimensional. Si la monetización de las búsquedas con IA resulta siquiera neutral y Cloud mantiene el ritmo, la valoración actual parece prudente.
Qué nos haría salir: datos duros que muestren que las consultas y los ingresos publicitarios del buscador se contraen de verdad, y no que solo crecen más despacio. Ese es nuestro falsador explícito y lo vigilamos con más atención que cualquier otra cosa en esta posición.